Esa es la historia de Biografía de un desayuno, de Manuel Pereira, una obra que exige inteligencia al lector para descubrir similitudes entre personajes y situaciones en diversas épocas. “El verdadero ensayo no es tratado científico, ni monserga didáctica. No tiene que ser plúmbeo, ni aburrido. Es literatura de alta escuela, prosa que destila una doble naturaleza: artística e intelectual”, dice Pereira en el prólogo de su obra.
Los maestros Gilberto Prado Galán y Juan Alcántara Pohls acompañaron a Pereira en la presentación de su libro en las instalaciones de la Universidad Iberoamericana , donde se rescató la fuerza de los diez poderosos ensayos que conforman la obra, como dijera Gilberto Prado, coordinador de Difusión cultural de la Ibero.
El título persigue al autor desde un accidente que le ocurriera a su madre al llevarle el desayuno a la cama cuando joven. De ahí se sintió culpable por la lesión en la cadera de su progenitora y nació un poema: Biografía de un desayuno. Luego, en París, al hablar con Alejo Carpentier del proyecto en 1979, precisamente en un desayuno, Alejo le recomendó que hiciera una novela, ya que los ensayos son muy difíciles de publicar y luego vender.
Al llegar a México, de los desayunos bien de París, se enfrentó con el espectáculo de observar los desayunos mexicanos que combinan ollas hirvientes, chiles de colores, huevos, frijoles y de ahí nació el título del libro.
Hoy, de los ensayos escritos entre 1984 y 2007, es una realidad que juntó escritos hechos en París, La Habana , Venecia, Barcelona y México. Juan Alcántara Pohls acotó que la obra de Pereira exige lectores imaginativos porque no se trata de un libro abstracto y es un testimonio de arte literario. “El ensayo no se limita al dato… permite llenar de vida y colorido; aborda los aspectos de la vida humana”.
Para ilustrar lo anterior, podemos recurrir al primer ensayo: Retrato del país adolescente, donde Pereira enfrenta las similitudes entre dos navegantes, los puntos de contacto entre Marco Polo y Cristóbal Colón, ambos aventureros, ambos italianos. Con una seguidilla de datos e investigaciones, uno los enfrenta y al mismo tiempo los funde en sus barcos, locos por descubrir nuevos mundos. “La pluma de Manuel es fina e inquieta como un delfín”, dijo Pohls y agregó que este hombre observa el mundo y después lo reinventa.
Por su parte, Gilberto Prado comentó que este libro muestra la relación biográfica entre Pereira y el también escritor cubano José Lezama Lima, “nos abre las puertas y ventanas de la casa de Lezama”. Prado remató su intervención al decir que “la prosa de Pereira no tiene desperdicio”.
“Yo sufro cuando escribo, pero el lector, quiero que disfrute”, dijo Manuel Pereira y lo logra con ensayos como La espiral inquieta, El vicio de mirar, La verdad sospechosa, El curso Délfico, Balada de las dos lanzas (donde logra un encuentro entre Nicolás Guillén y Góngora), Martí: los ojos del poeta, La pregunta de Agenor, Rara avis y El lado oscuro del perro.
MANUEL PEREIRA ( La Habana , 1984) ha publicado cuatro novelas, además de relatos, ensayos, compilaciones de textos periodísticos, críticas de arte, de literatura y de cine. Algunos de sus libros han sido traducidos a las principales lenguas europeas. Sus obras más recientes son la novela Insolación (Editorial Diana, México) y el libro de cuentos Mataperros, que ganó un premio internacional en España (Editorial Algaida, Sevilla).
En 1979, Pereira obtuvo el título de licenciado en la carrera de periodismo, por la Facultad de Filología de la Universidad de La Habana. Once años después abandonó su isla natal. Vivió un tiempo en Alemania y en Francia hasta que se instaló en España, donde trabajó para diversas editoriales de Barcelona. Además de escribir para prestigiosas revistas y periódicos españoles, tradujo del inglés y del francés más de 20 obras literarias. Desde hace cuatro años reside en la ciudad de México, donde imparte clases de literatura en la Universidad Iberoamericana.